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Inspiración 2 am |
Y qué si te digo que tu boca rompe la noche estrellada de este desierto, mi desierto, que nada tiene que ver con tu paraíso lleno de vida, de gracia, de juventud. Y qué si te confieso que tus ojos son lagos tranparentes que no me dejan dormir, porque se cuelan entre mis sábanas, me hablan al oído y me piden que no los olvide. Y qué si te sigo un día, o una noche de junio, y busco en tu aliento el calor de las leñas encendidas, tu fuego, tu color, tu aroma. Y qué si te invito a que bailemos este carnaval, descalzos sobre la hierba fresca, sin prejuicios y sin miedos, en medio de la vorágine de angustia que acecha al resto de los seres, que bailan sobre el cemento firme que los contiene. Y qué si te pido un abrazo, incomparable entre los del resto de los entes apáticos, aquellos que no rien, que no miran, que no te respiran, que no sienten, entonces, vida.
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El renacer de Siddharta |
Aquella mañana observó cómo los rayos del sol entraban por la ventana de su habitación. Ésto había sucedido durante años, pero hacía tiempo que él no se detenía a mirar su alrededor. Había estado imbuido en sus sentimientos y pensamientos, olvidando que todo aquello que lo rodeaba podía hacerlo feliz.
Respiró profundo y salió a la calle con la energía y la alegría de haber revivido.
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Inspiración |
… Continúa de este modo, lejos, que así sirvo para contar historias….
Y que injusto es el destino que quiso que un día soltara su mano. No lo quería así, nunca hubiese querido ese final. Pero la vida te da y te quita. Y así fue como un día todo se desintegró, sin dar explicaciones tocó a la puerta el desamor, el desencanto y el olvido. Ella podía ver el lado bueno de la situación: la separación había logrado quitar unos kilos de sus caderas y echado a volar su imaginación. El dolor había hecho nacer una necesidad imperiosa de expresarse. De contar todo lo que atravesaba su mente. Pintó un campo desierto, sin apenas un arbusto. Según ella representaba un corazón sin vida. Escribió un poema y una historia que decía más o menos así:
“Caminábamos por las calles durante noches esporádicas de abril. Recorríamos las avenidas a paso lento, perdiéndonos entre relatos de historias de Cortázar y otras inventadas por nosotros. Esas historias que tardaban horas en ser terminadas, porque los besos que se entrometían eran pausas largas realmente justificadas. Y ahí se encendía un fuego que nunca pudimos apagar del todo. Porque siempre había más para dar, más necesidad de seguir y de detener el tiempo cuando nuestros ojos se miraban demasiado cerca. Casi siempre terminábamos desnudos mirando el techo de la pequeña habitación de la calle Córdoba, apenas iluminada, charlando y riendo sin parar. Y tus manos acariciaban mi espalda hasta quedarnos dormidos.
Nunca pude comprenderte del todo. Creo que ni vos lograste entender tus sentimientos. No me interesaba demasiado, porque tus ojos decían que tu cuerpo necesitaba mis abrazos y yo no precisaba más explicación que la que me daba aquella mirada.
La causa por la que decidí partir, fue porque tu boca púrpura ya no buscaba mis besos. No soporté el desamor ni el desencanto, y entonces me acechó la necesidad de irme lejos para poder olvidar. Y sin dar demasiadas explicaciones solté tu mano y te dejé ir, para que busques encender nuevos fuegos en el interior de otras mujeres que escuchen tus historias, como así lo hice yo, en esas noches de abril, que terminaban en tu habitación, entre risas y charlas eternas."
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Alma Oculta |
Es la letra de una canción...
Alma oculta, como quisiera descubrirte,
tu fortaleza demanda un sentimiento
simplemente sos la fuerza que necesito
para sobrevivir
Dame el tesoro de tu pecho
y dejame entrar aún más adentro.
Curioso fuego,
deja que las cenizas se hundan en el mar,
si tus brazos abrazaran un sentimiento,
te ayudarían a despegar.
Alma quebrantada y venida a menos
nunca te haría llorar,
busco en vos la fuerza que necesito
para ir más allá.
Tristeza carcelera de mi alma
¿Cómo podré vivir sin tu amor?
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Sincericidio |
Te extraño.
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Decepción 2 |
Ir hacia allá e intentar llegar. Qué difícil se hace encontrar aquel destino anhelado. Nuevos caminos se entrometen, nuevas caras, nuevas sonrisas que provocan estampidas en el pecho. Por esos gestos uno se desvía, creyendo haber encontrado el recorrido más corto hacia la felicidad, esa felicidad que no llega, porque siempre queremos más. Quizás debamos conformarnos con eso, con esas sonrisas que a veces se cruzan y logran inmensas palpitaciones. La felicidad son momentos, instancias de sonrisas que uno quiere detener, donde uno desea que nada mute, que nada cambie de lugar, que no lo invada el tiempo con su inevitable avasallamiento. Fui feliz, me decepciono cada vez que dejo esos momentos en el pasado. Hoy siento decepción.

